Si algo caracteriza a nuestro restaurante marisquería de Valencia es el cuidado que ponemos en todos nuestros productos. Para ello hacemos todos los días una selección cuidadosa en el mercado, de cara a poder conseguir pescado fresco del día para nuestros platos. No obstante, no siempre los clientes son capaces de distinguir el pescado fresco de otro que no lo es. Por eso en esta nueva entrada queremos aprovechar para ofrecerte unas claves que te van a permitir distinguir si un pescado es fresco cuando lo veas en la pescadería.

Lo primero que debemos mirar es la piel. Debe tener un color vivo y con escamas. Hay que evitar los pescados con la piel blanda y que se desprenda fácilmente de la carne.

Los ojos son otro de los puntos en los que se nota la frescura del pescado. Si están hundidos, tienen la pupila gris o la córnea lechosa es mejor no comprarlo. Busca los pescados con pupila negra y brillante.

Las agallas también ofrecen una pista muy buena. Si son de color rojo o rosa intenso, sin mucosidades, quiere decir que la pieza está perfecta. No cojas nunca las que tengan agallas de color gris o amarillento.

Por supuesto, debe oler a mar o a algas, si estás notando un poco de mal olor tienes que olvidarte de esta pieza.

Como ves, con fijarte un poco vas a poder descubrir si el pescado que te están ofreciendo está realmente fresco o si lleva varios días desde que lo trajeron. Por supuesto, no tendrás ese problema en nuestro restaurante marisquería de Valencia.

Acércate al Bar Bolos para una buena paella o simplemente para disfrutar de un pescado fresco con todo su sabor.